Introducción:
Ana caminó despacio hasta la habitación y encendió el ordenador. Un vistazo al reloj le confirmó que llegaba puntual y apenas unos segundos después, terminado el ritual de carga, tecleó la dirección, introdujo el usuario y el password y accedió a la clase de su hijo. Lentamente decidió la cámara más apropiada, y observó.
El profesor avanzaba seguro por el aula, y su hijo, tomando apuntes en el ordenador, prestaba un razonable nivel de atención. Esa tarde, en cualquier caso, cuando terminaran las clase tenía reunión online con el tutor para tratar cómo iba el curso y no debía olvidar (anotó en un pequeño post-it), renovar la licencia del antivirús del portatil de su hijo.
Por suerte, el ministerio de educación aprobó las ayudas para el software escolar un mes antes, siendo seguramente el mayor avance desde que se sustituyeron los libros de texto del colegio por ordenadores portátiles.
Sirva la escena anterior, querido lector, para iniciar nuestra cita diaria, para darle la bienvenida a este su Baúl, y proponerle, casi sin dejarle respirar, un debate más que interesante. Como diría Unamuno, ”El progeso consiste en el cambio”, y este par de neuronas que todavía me sirven para cuestionar y rebelarse contra la vida, comenzaron a plantearse hace tiempo… ¿por qué la educación, uno de los pilares del presente y futuro de la sociedad, sigue siendo exactamente igual que décadas atrás? ¿Es así cómo pretendemos lograr que algo cambie en algún tema? y aún más lejos… ¿es posible que esa sea la causa por la que al final, seguimos cayendo en los mismos errores?
Una mochilla llena de libros en la espalda, y por otro lado, en la mano, un dispositivo que, además de contener toda la información que aparece en los libros, sirve no solo para ese curso, sino para todos. No será este anciano quién niegue el valor fundamental de los libros.
Pero, ¿es realmente necesario la inversión anual en algo con fecha de caducidad, inmóvil por naturaleza, y que en muchos casos, apenas es utilizado por los docentes en sus explicaciones? Un simple ordenador portatil realizaría la misma función, serviría para cada curso, y facilitaría la labor a profesores y alumnos, dotando a la educación de herramientas modernas con fines clásicos: formar y preparar los alumnos.
Mientras regresaba a mi viejo apartamento, mi cabeza, de natural curiosa e inconformista, comenzó a plantearse aplicaciones de las tecnologías modernas a la vieja enseñanza, en aras de mejorarla y facilitar la labor tanto a padres como a profesores, verdaderos héroes ante la falta de medios que en general presentan.
Preguntas, pues quién pregunta no ofende. ¿Se imagina, querido lector, la posibilidad de mantener una comunicación fluida con el profesor de su hijo, mediante email? ¿Se opondría a la opción de poder mantener periódicas reuniones con el tutor escolar de su hijo, mediante chat, ahorrando así tiempo, dinero y facilitando un mayor control de la educación de sus hijos?
Es más.. rizando ese rizo que los ancianos solemos maltratar sin piedad, voy un paso más allá y le pregunto ¿se opondría a la opción de asistir, via online, a las clase de su hijo mientras esta se celebra?
Una cámara web, un micrófono y un portal exclusivo para padres, podrían ser las herramientas para que esto se produjera, pudiendo ser testigo en todo momento de la labor del profesor, del comportamiento de su hijo y en general, del estado de su nivel educativo escolar.
No deja de ser irónico cómo, en una época en la que llevamos con nosotros la más alta tecnología, en la que tenemos móviles de última generación, ordenadores que caben en un bolso, en la que podemos pagar y adquirir cualquier cosa sin movernos del sofá, y obtener conocimientos sin salir de nuestro salón… la educación de nuestros hijos dependa de libros de texto, en muchos casos poco actualizados, caros y pesados.
¿Sería posible una revolución tecnológica en las aulas?
¿Sería recomendable?
¿Qué opina usted, querido lector?
Intimidad vs Control. Tecnología vs Tradición. Seguridad de los padres vs posible intromisión de hackers, con menores de por medio. Ventajas, inconvenientes, en una tema, la educación, pilar fundamental del futuro de nuestra sociedad. Este anciano, le propone el debate sobre uno de los grandes viajes que en todos estos años he tenido la fortuna de realizar… el viaje al futuro…